El diseño industrial en la posmodernidad: la belleza de la incerteza

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La modernidad implicó un nuevo orden social y cultural sustentado por la razón, la confianza en la ciencia y la técnica y el dominio de la naturaleza. La posmodernidad, en cambio, supone desconcierto e incerteza: la caída del Muro de Berlín y toda una serie de transformaciones socio-políticas y económicas hacen que el modelo anterior deje de ser válido y se recupere la intuición,  lo sensible, lo afectivo, lo emotivo, el placer… El diseño industrial en la posmodernidad está tan influenciado por los cambios en los procesos de producción, los procesos de conocimiento y comunicaciones, las nuevas nociones de espacio y tiempo como por la violencia y la incertidumbre frente a un “nuevo orden mundial”.

DISEÑO RADICAL O ANTIDISEÑO

En 1972 y a partir de una exposición en Italia empezó a gestarse una corriente dentro del diseño que quería superar las limitaciones de lo funcional y el concepto de la “buena forma” que había estado vigente desde los tiempos de la Bauhaus. La primera aparición de esta ideología fue en una exposición de diseño italiano titulada: “El nuevo paisaje doméstico” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York donde el valor utilitario y los procesos de producción industrializados quedaban relegados a un segundo plano y se daba mucha mayor importancia a los aspectos estético-formales y simbólicos.

El aporte más importante de diseñadores como Ettore Sottsass, Alessandro Mendini, Andrea Branzi, Gaetano Pesce, los Grupos Archizoom o Superstudio para el corriente del diseño industrial en la posmodernidad fue construir un debate en torno a la relación industria y sociedad.

Consideraban que los objetos de diseños no debían ser medios que definieran un estatus social y se oponían abiertamente a los dogmas consumistas que definían al diseñador como un instrumento del empresariado.

Espacios industriales postmodernistas

The Continuous Monument, An Architectural Model For Total Urbanisation, 1969, Superstudio

La máxima moderna de la “forma sigue la función” ya no era vigente y  con la llegada del diseño industrial en la posmodernidad se consideraba el poder expresivo e irónico de lo “kitsch” y la distorsión de la escala como su máxima expresión.

Siguiendo esta línea, en la Feria del Mueble de Milán en 1981, Ettore Sottsass  presentó a Memphis, agrupación de importantes diseñadores italianos, japoneses, españoles y estadounidenses cuyos diseños enfatizaban la forma, buscaban superar las tradicionales categorías de forma-función-técnica y tenían un claro aire lúdico y provocador; tanto que relegaron condicionantes de fabricación y ergonomía  llegando a convertirse en la antítesis de lo que se había considerado hasta entonces un diseñador industrial.

REVALORIZACIÓN DE LO ÉTNICO Y ECOLOGÍA

El diseño industrial en la posmodernidad se caracteriza por un mundo globalizado donde se universalizan los modelos culturales. Por ello, se produce una reacción donde no solo se reconocen y valoran las “subculturas” sino que lo étnico se revaloriza y se utiliza como fuente de inspiración. El individuo se desmembra en la sociedad y al ver su identidad fragmentada, siente la necesidad de mirar hacia representaciones culturales únicas.

Durante estos años aparece la primera calculadora de bolsillo y los ordenadores. Las posibilidades parecen infinitas pero al mismo tiempo, los consumidores empiezan a ser conscientes del impacto medioambiental del desarrollo. La preocupación por el calentamiento global y la capa de ozono son solamente ejemplos de como la humanidad toma conciencia de como el desarrollo se está volviendo en su contra. Se instaura la necesidad moral de la conservación del medio ambiente y de asumir responsabilidades.

El objetivo de todo producto industrial ecológico es utilizar materiales reciclables o al menos utilizar el máximo de componentes que provengan de canales de recuperación: objetos honestos y con alma.

Philippe Starck, hay que diseñar objetos para ser acariciados con la mano y con la mente, objetos que no sean superfluos; se trata de la poética de las relaciones, de la sensibilidad, que, según parece, algunos diseñadores de comienzos de este siglo y milenio, están recuperando.

DISEÑO INTERACTIVO

La miniaturización de componentes y la incorporación de tecnologías avanzadas (por ejemplo el láser) en la producción de los objetos industrial unido a la reciente posibilidad de la transmisión de información instantánea producida en los años noventa, hace que se cree un nuevo tipo de relación con los objetos que empezará a conocerse como diseño interactivo.

diseño industrial en la posmodernidad taburete silla

Taburete Dúplex de Mariscal. Silla Toledo de Jorge Pensi

NATURALEZA ARTIFICIAL

Manzini hace referencia a los objetos actuales sobre los que considera que parecen perder cada vez más su materialidad y que el mundo va siendo poblado de una mayor cantidad de desechos cuyo «resultado global es la producción de un ambiente artificial cada vez más similar a una segunda naturaleza, cuyas leyes se presentan como misteriosas» y expresa que ante «la necesidad de fundar una cultura, en particular una cultura del proyecto y una cultura industrial capaz de verse a sí misma en un mundo limitado, debe considerar el siguiente punto de partida: el contraste entre la experiencia de la desmaterialización causada por la evolución técnica, y por otro lado la búsqueda de una cercanía afectiva y del contacto sensorial como profunda reacción humana ante estos procesos de desmaterialización».

En este contexto e intentando hacer un análisis de los diferentes enfoques del diseño industrial en la posmodernidad, el diseñador André Ricard distingue cinco tendencias:

  • La tendencia que defiende continuar con una estética depurada del diseño moderno. Es decir, formas básicas y sencillas, calidad de los materiales, ejecución y acabados.
  • La que prioriza lo tecnológico.
  • Una recuperación de una estética tosca que hace referencia a una vuelta a los orígenes y a lo rudimentario. Esta manera de entender el diseño en la actualidad representa un rechazo hacia el orden establecido mediante sus investigaciones alrededor de la coherencia, armonía, simetría e incluso el confort.
  • Aquellas propuestas que se sirven de la libertad para resolver la forma sin olvidar la función.
  • Finalmente, aquellos que sacrifican la practicidad de los productos ya que la prioridad es crear “objetos espectáculo”.

Si os gusta el tema del diseño y la arquitectura, tampoco os perdáis este artículo sobre la estética Bauhaus, que dominó durante la primera mitad del siglo XX.

¿Qué os ha parecido nuestro análisis del diseño industrial en la posmodernidad?

¿Tenéis algo que añadir?

¿Destacaríais otros aspectos del diseño industrial en la posmodernidad en relación a el desarrollado durante la modernidad?

El diseño industrial en la posmodernidad: la belleza de la incerteza
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Ana Garcia

Me licencié en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona cursando un año en la universidad de Berlín. Me encanta viajar para conocer nuevas culturas y poder practicar idiomas. Mi filosofía es: nunca se ha visto suficiente mundo. Soy una apasionada de la moda (especialmente los zapatos) y el arte contemporáneo. Trabajo como interiorista en Ofiprix y estaré por aquí posteando ideas de decoración para que las llevéis a cabo en la oficina. ¡Espero que os animéis!

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